martes, 23 de marzo de 2010
martes, 16 de marzo de 2010
Vivir sin Esteban.
Este escrito que viene a continuación está totalmente inspirado en lo escrito por Libertad Méndez unos días atrás (http://sinestebandejesus.blogspot.com/2010/02/vivir-con-esteban.html). Pienso que es como seguirle la serie, gracias por la inspiración amiga.
Aquí va:
Todas nos hemos imaginado la vida sin Esteban, pero nunca hemos hecho nada porque esto se convierta en más que un "y qué si..."
Esteban es una puta y nosotras le seguimos pagando a pesar de que es él el que nos goza. Esteban es un mentiroso y un cínico... pero ni tú ni yo le hemos sabido dar una cachetada bien dada, sólo hemos lanzado arañazos chistosos al aire. Y es que ¿cómo se va a ir? Si le hemos permitido de todo, he aceptado no sólo que me joda a mi, sino que joda a las otras... y en vez de hacerme una con ellas, entre todas nos disputamos ser la primera.
Esteban se burla de nosotras, nos golpea, nos roba... y como no puede hacerlo él solo, le pide a sus amigos que lo ayuden:
"¡Ve y quítale sus joyas negras!"
"¡Ve y enciérrala en su cuarto!"
"¡Prohíbele que hable!"
"¡Oblígala a que se desnude y se pinte con carmín indeleble!"
Algunas han logrado escapar... y es que es eso, nos vamos, nos estamos yendo una a una y van quedando las más permisivas. En vez de obligarlo a irse a él nos acostumbramos y vamos aceptando que así son las cosas, y a la que no le gusta mucho ya, se puede ir. Eso sí, Esteban nos la pone difícil mientras estamos lejos, las demás (las que se quedan) nos ven con malos ojos, además que él decide si merecemos llevar nuestras escasas riquezas con nosotras, y para hacernos sentir culpables se toma su tiempo para concedernos lo que nos pertenece por derecho propio. Lo que Esteban no sabe es que en vez de hacernos sentir culpables nos hace no querer volver a su lado, porque al fin nos limpiamos el carmín indeleble, porque finalmente logramos salir de nuestro cuarto y porque las joyas negras ya no tienen nada que ver cono nosotras sino con él y su mal manera de usarlas.
Aquí va:
Todas nos hemos imaginado la vida sin Esteban, pero nunca hemos hecho nada porque esto se convierta en más que un "y qué si..."
Esteban es una puta y nosotras le seguimos pagando a pesar de que es él el que nos goza. Esteban es un mentiroso y un cínico... pero ni tú ni yo le hemos sabido dar una cachetada bien dada, sólo hemos lanzado arañazos chistosos al aire. Y es que ¿cómo se va a ir? Si le hemos permitido de todo, he aceptado no sólo que me joda a mi, sino que joda a las otras... y en vez de hacerme una con ellas, entre todas nos disputamos ser la primera.
Esteban se burla de nosotras, nos golpea, nos roba... y como no puede hacerlo él solo, le pide a sus amigos que lo ayuden:
"¡Ve y quítale sus joyas negras!"
"¡Ve y enciérrala en su cuarto!"
"¡Prohíbele que hable!"
"¡Oblígala a que se desnude y se pinte con carmín indeleble!"
Algunas han logrado escapar... y es que es eso, nos vamos, nos estamos yendo una a una y van quedando las más permisivas. En vez de obligarlo a irse a él nos acostumbramos y vamos aceptando que así son las cosas, y a la que no le gusta mucho ya, se puede ir. Eso sí, Esteban nos la pone difícil mientras estamos lejos, las demás (las que se quedan) nos ven con malos ojos, además que él decide si merecemos llevar nuestras escasas riquezas con nosotras, y para hacernos sentir culpables se toma su tiempo para concedernos lo que nos pertenece por derecho propio. Lo que Esteban no sabe es que en vez de hacernos sentir culpables nos hace no querer volver a su lado, porque al fin nos limpiamos el carmín indeleble, porque finalmente logramos salir de nuestro cuarto y porque las joyas negras ya no tienen nada que ver cono nosotras sino con él y su mal manera de usarlas.
lunes, 15 de marzo de 2010
Consumo eléctrico.
Llegaron las regulaciones en el costo de la electricidad en Venezuela, y con ellas... los saqueos a los bolsillos de los venezolanos. El que se exceda de los 500 Kw al mes, paga una multa... nada más y nada menos que el 100% del costo de la factura inmoralmente excedida.
Venezuela se ha convertido en un país realmente caluroso, 36ºC en la ciudad de Caracas en un día cualquiera no es algo normal, o por lo menos no lo era, pero ahora... lleva semanas así y amenaza con acentuarse. Y esto empezó desde diciembre, el mes en que supuestamente comienza a hacer frío en la ciudad (hasta febrero). Pero no, 24 de diciembre: 30ºC; 31 de diciembre: 30ºC, 14 de febrero: 33ºC. Y mientras estos calores se esparcen por todo el país... llegó la crisis energética, no sólo que ahora vendrán las facturas más caras sino que se corta la luz un día sí y un día no durante un período de mínimo 3 horas (en Caracas es más light la cosa, se va de sorpresa la luz pero no por tanto tiempo).
Entonces yo considero que esto no es más que una excusa para subir el costo del consumo eléctrico y los venezolanos deberíamos verlo así. Afortunadamente nos hacemos más concientes del uso que le damos a la electricidad y eso me parece algo positivo, pero tampoco podemos dejar de usarla en su sentido indispensable en el que se ha convertido hoy día. Quizá se deba hacer una inversión en las casas y cambiar los calentadores a gas, así como las cocinas (para los que las tienen eléctricas), cambiar todos los bombillos por los ahorradores, y alquilar un esclavo que nos eche aire durante la noche, para no usar el aire acondicionado ni ventiladores, pero eso sí, que nos cobre barato, porque si es por eso... pagamos nuestra cuenta de electricidad bien cara.
Venezuela se ha convertido en un país realmente caluroso, 36ºC en la ciudad de Caracas en un día cualquiera no es algo normal, o por lo menos no lo era, pero ahora... lleva semanas así y amenaza con acentuarse. Y esto empezó desde diciembre, el mes en que supuestamente comienza a hacer frío en la ciudad (hasta febrero). Pero no, 24 de diciembre: 30ºC; 31 de diciembre: 30ºC, 14 de febrero: 33ºC. Y mientras estos calores se esparcen por todo el país... llegó la crisis energética, no sólo que ahora vendrán las facturas más caras sino que se corta la luz un día sí y un día no durante un período de mínimo 3 horas (en Caracas es más light la cosa, se va de sorpresa la luz pero no por tanto tiempo).
Entonces yo considero que esto no es más que una excusa para subir el costo del consumo eléctrico y los venezolanos deberíamos verlo así. Afortunadamente nos hacemos más concientes del uso que le damos a la electricidad y eso me parece algo positivo, pero tampoco podemos dejar de usarla en su sentido indispensable en el que se ha convertido hoy día. Quizá se deba hacer una inversión en las casas y cambiar los calentadores a gas, así como las cocinas (para los que las tienen eléctricas), cambiar todos los bombillos por los ahorradores, y alquilar un esclavo que nos eche aire durante la noche, para no usar el aire acondicionado ni ventiladores, pero eso sí, que nos cobre barato, porque si es por eso... pagamos nuestra cuenta de electricidad bien cara.
viernes, 12 de marzo de 2010
Lluvia.
sábado, 6 de marzo de 2010
¿Qué quiero?
Hay ciertas cosas que me gustaría tener:
-Una cámara Polaroid.
-Un objetivo gran angular.
-Un trípode.
-Un juego de memoria de bigotes.
-Una Lomography supersampler.
-Un aire acondicionado.
-Una cámara Polaroid.
-Un objetivo gran angular.
-Un trípode.
-Un juego de memoria de bigotes.
-Una Lomography supersampler.
-Un aire acondicionado.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Sobre el contacto visual y el espacio personal.
Debería existir alguna regla tácita universal entre humanos que regule cuánto tiempo es permitido mantener el contacto visual entre las personas, sobre todo con desconocidos o personas incómodas, como por ejemplo, un profesor. Las miradas expresan mucho, sí. Pero no siempre resulta agradable que alguien te vea a los ojos por más tiempo del absolutamente necesario. Al caminar por la calle pasa... pasa que la gente te ve... y tú la ves. Si es un chico guapo... pues bienvenida sea su mirada, pero no sé por qué a mi me da vergüenza y asesino el momento del coqueteo bajando la mirada tras dos ínfimos segundos. También durante una clase es importante que el profesor haga saber a sus alumnos que se está refiriendo a ellos mientras habla, pero ¿por qué tiene que hacerme sentir que sólo está hablando conmigo? Y no es así, de hecho seguramente ve a cada uno durante un tiempo promedio, constante. Y yo, yo presto atención y lo veo, pero cuando su mirada se encuentra con la mía de inmediato llega el momento incómodo.
-¿Qué hago? ¿lo sigo viendo? ¿hago como si estuviera escribiendo? ¿me veo las uñas? ... No, no, va a saber que me intimida. Bueno, ok, ya, voy a voltear.
Y ahí me vence. ¡Coño, me venció! Batalla de mirada perdida.
Otro caso de una batalla de mirada perdida es el del chico que me gusta y no quiero que lo sepa. Al hablar con él definitivamente hay un tiempo límite. Tres segundos, uno más y se entera. Y él ahí tan tranquilo, podría pasar horas hablando conmigo, viéndome a los ojos y nada, no nervios, no pena.
Además de la regla universal para el sostenimiento de mirada debería existir una para el qué tan cerca se puede estar de una persona a la cual no se le tiene confianza. La llamaría la regla universal para la no invasión del espacio personal. Una cosa es saludar con un beso, otra es conversar con la cara a una disancia de cinco centímetros del otro. ¿Por qué? ¿por qué hay gente que se empeña en hacer eso? Yo no necesito saber cuántas pestañas tiene el otro ni que tomó café hace un rato (sí, el aliento a cinco centímetros de distancia puede ser perfectamente perceptible), y menos aún quiero que otra persona distinga los poros de mi cara ni que vea que no tengo sólo tres, sino siete lunares. Entonces yo me echo hacia atrás y esa persona vuelve a aproximarse a su lugar incómodo. Pasa algo parecido con el sobón, quien no debía aparecer aquí, pero es que el sobón aparece en todas partes, ¿por qué para llegar a algún lugar- y yo me encuentro en su camino - tiene que pasar sus dos manos por mi cintura? ... O sobarme desde el hombro hasta la mano, pasando toda su mano por mi brazo, ¿ah? Es que si es sobón y es tu pana igual te soba. Estás hablando con él y si sin darte cuenta, por alguna extraña razón, su mano reposa sobre tu pierna. O te saluda y en vez de sólo darte un beso te soba la parte posterior de la cabeza y después te abraza y te deja una larga sobadita en la espalda.
Es así, ¿qué se puede hacer con esto si no es reflexionar al respecto?
-¿Qué hago? ¿lo sigo viendo? ¿hago como si estuviera escribiendo? ¿me veo las uñas? ... No, no, va a saber que me intimida. Bueno, ok, ya, voy a voltear.
Y ahí me vence. ¡Coño, me venció! Batalla de mirada perdida.
Otro caso de una batalla de mirada perdida es el del chico que me gusta y no quiero que lo sepa. Al hablar con él definitivamente hay un tiempo límite. Tres segundos, uno más y se entera. Y él ahí tan tranquilo, podría pasar horas hablando conmigo, viéndome a los ojos y nada, no nervios, no pena.
Además de la regla universal para el sostenimiento de mirada debería existir una para el qué tan cerca se puede estar de una persona a la cual no se le tiene confianza. La llamaría la regla universal para la no invasión del espacio personal. Una cosa es saludar con un beso, otra es conversar con la cara a una disancia de cinco centímetros del otro. ¿Por qué? ¿por qué hay gente que se empeña en hacer eso? Yo no necesito saber cuántas pestañas tiene el otro ni que tomó café hace un rato (sí, el aliento a cinco centímetros de distancia puede ser perfectamente perceptible), y menos aún quiero que otra persona distinga los poros de mi cara ni que vea que no tengo sólo tres, sino siete lunares. Entonces yo me echo hacia atrás y esa persona vuelve a aproximarse a su lugar incómodo. Pasa algo parecido con el sobón, quien no debía aparecer aquí, pero es que el sobón aparece en todas partes, ¿por qué para llegar a algún lugar- y yo me encuentro en su camino - tiene que pasar sus dos manos por mi cintura? ... O sobarme desde el hombro hasta la mano, pasando toda su mano por mi brazo, ¿ah? Es que si es sobón y es tu pana igual te soba. Estás hablando con él y si sin darte cuenta, por alguna extraña razón, su mano reposa sobre tu pierna. O te saluda y en vez de sólo darte un beso te soba la parte posterior de la cabeza y después te abraza y te deja una larga sobadita en la espalda.
Es así, ¿qué se puede hacer con esto si no es reflexionar al respecto?
viernes, 26 de febrero de 2010
Un día normal en Caracas.
Caracas, ¡Qué ciudad!
Hora: 2:00 pm.
Temperatura: 35ºC (aprox.)
Situación 1: Estoy en el carro. No me muevo. No estoy estacionada, estoy tratando de ir a casa. Tráfico. Tráfico. No se mueve.
Situación 2: Quiero escribir un mensaje. Tengo un Blackberry. Me da miedo. Lo escribo ocultando la mano entre el asiento y la puerta. El miedo se debe a que podrían robarme.
Situación 3: No me gusta la música que escucho. No tengo más CDs. La radio apesta.
Situación 4: ¡Hace calor, mierdaaaaa, hace caloooor! Toco la corneta enérgicamente. "Peeeeen"... como si algo pudiera cambiar contribuyendo al caos con mi bulla.
Situación 5: Colinas de Bello Monte. Lo amo. La montaña... voy rodando con tranquilidad. Casa. Oh sí, casa. Siesta.
Hora: 2:00 pm.
Temperatura: 35ºC (aprox.)
Situación 1: Estoy en el carro. No me muevo. No estoy estacionada, estoy tratando de ir a casa. Tráfico. Tráfico. No se mueve.
Situación 2: Quiero escribir un mensaje. Tengo un Blackberry. Me da miedo. Lo escribo ocultando la mano entre el asiento y la puerta. El miedo se debe a que podrían robarme.
Situación 3: No me gusta la música que escucho. No tengo más CDs. La radio apesta.
Situación 4: ¡Hace calor, mierdaaaaa, hace caloooor! Toco la corneta enérgicamente. "Peeeeen"... como si algo pudiera cambiar contribuyendo al caos con mi bulla.
Situación 5: Colinas de Bello Monte. Lo amo. La montaña... voy rodando con tranquilidad. Casa. Oh sí, casa. Siesta.
sábado, 20 de febrero de 2010
No surprises.
no alarm and no surprises...
Estuvo repitiéndose esta canción en mi mente durante toda la noche. Cerraba los ojos y "tin tun.. tin tun... tintintin tin tin tun".
Estuvo repitiéndose esta canción en mi mente durante toda la noche. Cerraba los ojos y "tin tun.. tin tun... tintintin tin tin tun".
jueves, 11 de febrero de 2010
Siempre escapamos juntos. Escapamos del mundo en un tren, corremos agarrados de las manos o vamos a toda velocidad en una bicicleta. Siempre huimos. No sé si será porque me empeño en soñar esto o si será porque un absurdo toque de ilusión se aloja en mi subconciente.
Yo ya ni sé, pero estas escenas de aventura en el desierto, en un pueblo repleto de gente malintencionada, en un país u otro... en una ciudad u otra, se recrean mientras duermo como si se tratara de una película de acción.
Yo no sé quién eres ni por qué te sueño, ni por qué siento que alguna vez estuve a tu lado. Tu rostro lo desconozco, sólo sé que aunque esté corriendo dejando todo atrás me río a carcajadas contigo de lo que hacemos.
Yo ya ni sé, pero estas escenas de aventura en el desierto, en un pueblo repleto de gente malintencionada, en un país u otro... en una ciudad u otra, se recrean mientras duermo como si se tratara de una película de acción.
Yo no sé quién eres ni por qué te sueño, ni por qué siento que alguna vez estuve a tu lado. Tu rostro lo desconozco, sólo sé que aunque esté corriendo dejando todo atrás me río a carcajadas contigo de lo que hacemos.
miércoles, 10 de febrero de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
Los 80.

Sí, la moda de los 0chenta ha vuelto. Yo misma me he dejado atrapar. Pero... creo que no todo de esa década puede rescatarse, afortunadamente en estos tiempos se ha sabido combinar el toque ochentoso con un estilo más fresco y menos llamativo.
Yo sólo... yo sólo quisiera no ver a una mujer con un jean a la cintura que se vuelva abombado justo en las caderas y haga ver el culo como una pera, que ese mismo jean se haga más angosto en la bota y que termine por encima de los tobillos... y que debajo de ese jean haya unas medias blancas dentro de unos mocasines. Menos aún quisiera ver esto combinado con una camisa manga larga de cuello y botones 3 tallas más grande que la de la mujer que la usa metida en el pantalón y luego sacada un poco para que se haga una especie de bolsa por encima de la cintura.
Si esta persona llegara a existir ahora en 2010, quisiera que no se sentara en el pasamanos de una escalera con una rodilla flexionada y la otra colgando hacia abajo, con el codo apoyado en la flexionada y la mejilla reposando en la contrapalma de la mano... quisiera que no sonriera para una fotografía.
Una escena como esta sería tan pavosa que no creo que pueda resistir reirme, y como ahora, después de mucho tiempo de haberme reído de la gente, pienso que eso no se debe hacer, que la gente es como es y no hay que burlarse, no me haría sentir del todo bien. Así que no, no quisiera ver esto.
Yo sólo... yo sólo quisiera no ver a una mujer con un jean a la cintura que se vuelva abombado justo en las caderas y haga ver el culo como una pera, que ese mismo jean se haga más angosto en la bota y que termine por encima de los tobillos... y que debajo de ese jean haya unas medias blancas dentro de unos mocasines. Menos aún quisiera ver esto combinado con una camisa manga larga de cuello y botones 3 tallas más grande que la de la mujer que la usa metida en el pantalón y luego sacada un poco para que se haga una especie de bolsa por encima de la cintura.
Si esta persona llegara a existir ahora en 2010, quisiera que no se sentara en el pasamanos de una escalera con una rodilla flexionada y la otra colgando hacia abajo, con el codo apoyado en la flexionada y la mejilla reposando en la contrapalma de la mano... quisiera que no sonriera para una fotografía.
Una escena como esta sería tan pavosa que no creo que pueda resistir reirme, y como ahora, después de mucho tiempo de haberme reído de la gente, pienso que eso no se debe hacer, que la gente es como es y no hay que burlarse, no me haría sentir del todo bien. Así que no, no quisiera ver esto.
martes, 2 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
