miércoles, 14 de julio de 2010

Moi, je serais la plus belle de toutes... et toi, tu m'apporterais des fleurs!

Mi casa llena de flores. Qué linda se ve, qué rico huele. Blanco, naranja y amarillo.

Cumple años Maca y en su hunor se perfumó la sala, en su honor recibimos una amada visita.

La casa... la casa huele a flores.

martes, 13 de julio de 2010

Ups..!

No es bueno eso, no es bueno exponerse. Es por eso que no reconozco que paso un porcentaje considerable del tiempo pensando en ___. Esa es la razón por la cual no quiero decir que sonrío sola recordándo__. Hay un motivo por el que simplemente no me quiero exponer y es porque, ya se ha dicho, no es bueno estar en desventaja. Y no sé por qué jugamos a estar en ventaja, pero lo hacemos... y aquí, con esto, he caído un punto. No debería tener nada de malo sentir, pero lo tiene, y me jode un poco, porque suelo escribir cosas casi poéticas cuando me dejo sentir. Me lo prohíbo y no lo hago.. y se me salen cosas como éstas, se me salen cartitas rosadas, se me salen las sonrisas y las miradas profundas. Se me salió un pedacito de sinceridad y aquí está... al sol como un trapo mojado. Punto.

sábado, 10 de julio de 2010

Mis hermanos.

La vida me regaló el privilegio de venir al mundo y tener esperándome cuatro hermanos. Cuatro personas maravillosas que han contribuido a que yo sea quien soy 22 años después de haber nacido. Los amo a todos más allá de lo que pueda entender, son las únicas personas en el mundo que están "hechas" de lo mismo que yo, nuestra carne, nuestros huesos, nuestra sangre tienen el mismo código, y aún así somos todos tan diferentes. Tanto física como emocionalmente.
Con uno puedo hablar sobre mis dudas y planes, me da consejos, es el Pepe Grillo de los cinco. Con otro puedo reirme, hacer chistes, jugar y sentir que para él nunca dejaré de ser una niña... y él, a pesar de sus 36, siempre será un niño. Una de mis hermanas es particularmente especial, creo que debimos ser gemelas y ella, accidentalmente, nació sola, de manera que 12 años después vine yo a complementar su mitad y ya tenía yo mi mitad esperándome... nos comunicamos más allá de las palabras, es una relación hermosa y verdadera que trasciende fronteras. Tengo otra hermana a quien amo como al resto, quien es más cercana a mi en edad y a quien físicamente me parezco más...y aún, después de muchos años no logro identificarme con ella, no sé si soy yo, no sé si es ella, pero no somos compatibles. No logramos estar por mucho tiempo cerca sin discutir. Ella no me entiende, ella no sabe quién soy. Es como si para ella yo fuera una persona distinta a lo que soy para el resto del mundo, me menosprecia y no parece conocerme. Creo que no sabe que soy una persona amorosa y cariñosa, creo que no tiene ni idea de lo confidente que puedo llegar a ser, de lo afectiva y comprensiva... de lo paciente que soy. Sólo ve en mi a una persona amargada e intolerante... y es una lástima, porque no lo soy. Tolero sus malas caras y sus malos tratos, acepto su desorden hasta el punto en que ya no puedo callar y le pido que, por lo menos mis cosas, las mantenga tal cual como las ha encontrado. Es muy triste, me resulta muy triste que ella no sepa quién soy y que no aproveche todo lo bueno que puedo darle... odio el estado de negación en el que vive conmigo, quisiera abrirle los ojos y hacerle ver y comprender que no tengo malas intenciones, que no tengo por qué darle risa, que no soy ese individuo corto de mente que cree que soy. Ni soy una inmadura nada más por el hecho de tener sueños disparatados que me gusta contar.
Yo sólo le pido consideración con lo que es mío. Que si toma algo de mi, lo devuelva. Que no haga juicios de valor sin primero verse a sí misma y su actitud ante mi... que ese "pan de Dios" que es delante de otros, lo comparta conmigo.
Yo también le pido a alguna fuerza extraña del universo que nos acerce y nos de ese ingrediente especial para conectarnos en ese no-espacio, no-tiempo que tienen los hermanos en el mundo.
Sólo quiero que se preocupe alguna vez por conocerme... porque por más que me haya visto nacer, no tiene ni idea de quién carajo soy.

lunes, 5 de julio de 2010

Se oculta...



Lo vi moverse poco a poco y me pregunté a dónde iba, quería saber por qué se movía con tanta prisa. Así que me senté a contemplarlo a medida que se dirigía al lugar donde muchas veces lo vi ocultarse. Después de un rato decidí hablarle, ya no me aguanté más y la timidez dejó de dominarme... me dijo que iba a su casa, me dijo también que tiene muchas casas, que depende de dónde se vea y quién lo vea, para cada persona él tiene una casa distinta.
Para mi está detrás de la montaña y cuando se lo dije me contestó que no estaba detrás sino que ESA era su casa. Sí, la montaña.
Entonces entendí todo, se apresuraba en llegar para poder descansar para el día siguiente, porque tenía mucho que hacer, una responsabilidad inmensa: darle luz a la vida de otros. Además, una vez que él se va pueden verse cuerpos brillantes que se mueven también, pero éstos no parecen ir con tanta prisa. Ellos están ahí para darle tranquilidad a otros, para dar otro tipo de belleza al cielo que él, el Sol, ilumina diariamente.

jueves, 1 de julio de 2010

Un cuento... by me.

Tras esas cajas, debajo de ese techo que destila agua de una lluvia que no para desde hace cuatro días, se encuentra ella. Se viste con muchas ropas, no tiene donde guardarlas, así que las usa todas sobre sí para no perderlas. Algunos dicen que está loca. No, ella está cuerda.

Su vestimenta le pesa, se refugia en el techo ondulado que gotea y gotea. Tiene pocas pertenencias; las ya mencionadas y una cámara, una antigua Canon del 75. Todavía funciona. El poco dinero que consigue lo usa para comprar películas, y en los bolsillos de sus ropas posee una colección de ellas sin revelar. Lo que su ojo ve a través del visor se plasma en los negativos, las luces y las sombras hacen figuras que quién sabe cuándo podrá ver copiadas en papel.

Sabe que ese día llegará.

Una tarde, después de que cesó la lluvia, decidió salir de nuevo a fotografiar la vida. A llenarse la mirada de recuerdos, a suspirar por los ojos, a sonreír por dentro.

Tenía que ser muy selectiva, sólo tenía 12 oportunidades y tenía que espaciarlas en varios días. Observaba mucho, se sentía tentada a fotografiarlo todo, pero no, no podía. Su tema favorito era el retrato, creía que la mirada de las personas decía más que cualquier otra cosa, pero le era complicado hacer este tipo de fotografías porque a la gente no le gustaba que se acercara tanto, la rechazaban por su aspecto… Si supieran que era sólo una chica que había tenido muy mala suerte y que detrás de ese montón de ropa y de tanto pelo en la cara, se encontraba ella misma, llena de sabiduría, con una sonrisa hermosa.

Consiguió, a unas calles de su refugio, otra persona como ella. Era un hombre, también llevaba muchas ropas encima, pero su fuente de alegría no era una cámara sino un instrumento extraño que parecía una tortuga gigante, emanaba una melodía que hacía pensar que se trataba de un instrumento de cuerdas o de arco… y no, era percusión, armoniosa percusión.

Lo escuchó tocar un largo rato, cautelosamente se fue acercando, y justo cuando sus miradas se cruzaron y se detuvieron un instante que duró 25 latidos de corazón, ella sacó su Canon del 75 y accionó el disparo que tanto esperaba accionar desde hace días. Él dejó de tocar, la tomó de la mano y la acercó a él, la abrazó y la sintió llorar.

- Llevaba años buscándote, sabía que un día te encontraría, pero aparentemente me has encontrado tú a mi. ¿Dónde has estado? – dijo él.

- Huyendo de ti.

La chica se levantó, colocó la cámara sobre unas cajas, ajustó el enfoque y el disparador automático. Le dijo:

- Pon tu mejor sonrisa, que esta fotografía marcará el nuevo inicio de nuestra vida.

Así fue, sonrieron. Contaron sus monedas y se fueron a revelar la película que sólo tenía dos fotografías, no les importó perder el resto.

Ella decidió dejar de huir, él ya no tenía por qué buscarla. Volvieron a su antiguo hogar, que ahora estaba lleno de polvo. Pegaron ambas fotos en la pared y volvieron a abrazarse sentados en el suelo.

miércoles, 30 de junio de 2010

The way you make me feel...

No sé qué tiene esta canción de Michael Jackson. La verdad es que el tipo no me da ni frío ni calor, reconozco que su trabajo como artista fue excepcional y que hizo grandes aportes al mundo de la música y del baile, entre otras cosas... pero sinceramente, cuando murió no pensé que se trataba de una tragedia (y una vez más hablo de la muerte, no sé qué me pasa) ni me hice automáticamente miembro del club de fans. Lo que sí es que un amigo una vez me dijo que le prestara atención a esta canción en particular y le hice caso, ya la había escuchado antes pero nunca le había dado mucha importancia... Y se convirtió ahora en una de esas 'rolas' que escuho en la mañana mientras me visto antes de salir de casa y me pone de buen humor.

Aquí está el video... una fiesta de elementos ochentosos, de bailes interesantes, una mujer con una cara hermosa y una puesta en escena pícara y divertida en un set que parece tener como 20 metros cuadrados:

viernes, 18 de junio de 2010

Sobre la muerte de literatos.

Se fue Saramago, sí, el maravilloso escritor José Saramago. Tenía que morir, todos tenemos que hacerlo... y su muerte me ha dado la oportunidad para reflexionar sobre lo que significa que un personaje así se vaya del mundo.
Quiero hacer una comparación con Cortázar, quien aún tras haber tenido un gran éxito en vida con su obra Rayuela, fue aún más reconocido, fue aún más rico después de su muerte. Ha habido unas cuantas obras póstumas, papeles inesperados (como se titula su último libro que salió en 2009) que han sido encontrados y puestos a la orden de su asiduo público, y no sé por qué, pero es que cuando se lee a un muerto hay un algo especial que nos hace querer leerlo más y más. Como los músicos, una vez muertos, su música parece sonar mejor.
Algo distinto me ha pasado con Saramago, él fue como un autor clásico sin haber muerto, aún cuando sus obras eran de esta época. No he leído todo lo que escribió, o lo que ha escrito... porque estoy esperando eso que se tenía escondido, pero hubo dos libros que formaron parte de mis favoritos una vez empezados a leer. Se trata de Ensayo sobre la ceguera y Las intermitencias de la muerte.
Con Ensayo sobre la ceguera me pregunté una y otra vez cómo pudo argumentar esa historia. Cómo era que si yo me hacía una pregunta en mi papel de lectora escéptica, él la respondía unas líneas más allá. Una epidemia de ceguera, así no más. Ceguera que se contagia... ¿Cómo sería un mundo así? Saramago dio la respuesta.
Y Las intermitencias de la muerte. Imaginen un año en el que la muerte decide dejar de trabajar y que nadie se muera, ni los enfermos en el peor estado, ni los ancianos más viejos. Nada más que caos, lo peor del ser humano se deja ver cuando un país deja de enterrar a sus muertos y cuando justo un centímetro más allá de sus fronteras sigue funcionando con la misma regularidad de siempre el ciclo de la vida. Nos hace preguntarnos por qué le huimos tanto, nos hace entender que es absolutamente necesaria.
Justo ahora estaba leyendo otro, El hombre duplicado. Lo empecé hace una semana, ya pronto espero ver cómo el autor presenta su argumento bien armado sobre el hombre que tiene un doble, un tipo exactamente igual a él y no lo supo sino hasta su adultez.
Y ahora, ahora viene la parte tan rara en la que todos son fanáticos número uno de sus libros, y los compran todos en un solo tarjetazo en la librería, y no porque no los hayan leído, sino para refrescar la memoria. Ahora Saramago será más famoso que antes, de aquí a 10 años su cuenta seguirá creciendo. Es inevitable, así pasa con los artistas. Muchos que murieron en su pobreza no tienen ni idea de cuán valiosas son sus obras hoy día, como es el caso de Van Gogh.
Pues nada... señor José, espero por su obra póstuma para leerla, hacer la cola y dármelas de la fanática número uno.

jueves, 17 de junio de 2010

Una idea mañanera.

Quiero seguirte,
quiero verte y no verte...
quiero ir a donde vas o quedarme sin ti.

Quiero escribir
en forma de escalera...
y olvidar que existen más maneras.

sábado, 12 de junio de 2010

Give a shit.

Somehow i've managed to give a shit about it...

jueves, 10 de junio de 2010

¿Por qué no puedo tener un gato normal?

Un gato suele ser una buena mascota porque le gusta jugar, es cariñosa, come atún o jamón cuando se le acaba su gatarina, caza las cucarachas y demás animalitos indeseables, tiene un pelo suave y acariciable y tiene una barriga grandota ideal para sobar.
Joaquín, mi gato, no es nada de lo que dije anteriormente. Para empezar nunca jugó con ninguno de los juguetes que le compramos desde bebé, con lo único que disfruta jugar es con pitillos. Si come algo más que no sea su gatarina, así sea un miligramo de atún, vomita hasta la bilis, no es nada cariñoso (tengo que reconocer que sólo lo es conmigo y en momentos especiales), maúlla todas las noches incansablemete: "MAAAAAAAAAUAAAUUUAAAAUUU", tiene el pelo como malo, su aliento huele terrible y le teme a los insectos.
Ese es mi gato, pero es hermoso y lo amo. Es bueno no tener una mascota normal.

miércoles, 9 de junio de 2010

Una cuarta

Una cuarta es la distancia entre la cadera y la cintura. Y una cuarta marca la diferencia entre una década y otra, entre una tendencia de la moda y la que sigue... o la que le precede.

Recuerdo cuando por ahí por el 2000 se veía terrible si usabas algo a la cintura, todo tenía que ser súper a la cadera, mientras más bajito mejor. Se pusieron de moda los pantalones brasileros que de vaina y tenían cierre. Las faldas, los vestidos, todo se marcaba en las caderas, quizá por eso es que en esta década las mujeres enflojecieron sus músculos abdominales y a pesar de ser delgadas les promine (palabra quizá inventada que me siento en todo el derecho de usar porque este es mi blog) una ligera pancita que parece nacer de una raya horizontal por encima del vientre. También puede observarse un par de prominencias traserolaterales que dan la impresión que querían escapar del cuerpo y por no poder, se asomaron por los bordes de los pantalones apretados. Esto no es una constante en todas las mujeres, pero se ve, sí, se ve. No todas sentimos el profundo deseo de utilizar la ropa tan apretada que la piel tuviera que ceder y buscar su pripio cauce, como los ríos.

Ahora, en 2010 todo subió - de nuevo- una cuarta, ahora todo va a la cintura. Y debo reconocer que considero que se ve bien, y no entiendo por qué hace 10 años o menos me parecía una vergüenza total usar algo así. Nada de parecer que se tratara de ropa de los 90 u 80.

Una cuarta, 10 centímetros... la distancia de la moda.