500 days of summer, la volví a ver. No sé qué pasa con esta película que me gusta tanto pero me deja sintiéndome tan rara al final!
No puede ser que el personaje de la chica sea tan espectacularmente hermoso, raro e insensible a la vez. El chico... es simplemente bello!
Además la fotografía de la película está buenísima, la idea, los chistes, las escenas de amor y los diálogos.
El video a continuación es de una de mis escenas favoritas. Así me siento yo también algunas veces al empezar mi día(guiño guiño):
lunes, 30 de agosto de 2010
viernes, 27 de agosto de 2010
¿Cómo se hace?

Ahora sí, los motores están encendidos. A trabajar, a trabajar y a trabajar. Hay una entrega en septiembre de la que no sabía y ahora debo hacer todo lo que no he hecho en estos meses en menos de un mes.
Me enfrento a un momento extraño, en el que tengo que hacer y no sé cómo. Mi tutora (Missed In Action), no aparece y hay cosas que necesito saber, jamás he hecho una tesis de grado.
sábado, 21 de agosto de 2010
Consejos para sentirte feliz en Agosto 2010.
Aférrate a la felicidad, a las sonrisas, a los buenos ratos.
Aprende a vivir con optimismo y convenciéndote de que la mayoría de las metas realistas que te propones son posibles de lograr.
Disfruta del amor y de las escapadas fuera de tu ciudad agobiante.
Expresa tus gustos para que la persona que te quiere sepa cómo complacerte.
Escucha los gustos de la persona a quien quieres para saber cómo complacerla.
Comparte con amigos.
Haz ejercicios.
Come rico, pero no te excedas.
Realiza tareas a diario, planea tu día la noche anterior para que al despertar tengas un propósito en tu día.
Aprende a vivir con optimismo y convenciéndote de que la mayoría de las metas realistas que te propones son posibles de lograr.
Disfruta del amor y de las escapadas fuera de tu ciudad agobiante.
Expresa tus gustos para que la persona que te quiere sepa cómo complacerte.
Escucha los gustos de la persona a quien quieres para saber cómo complacerla.
Comparte con amigos.
Haz ejercicios.
Come rico, pero no te excedas.
Realiza tareas a diario, planea tu día la noche anterior para que al despertar tengas un propósito en tu día.
jueves, 12 de agosto de 2010
Morrocoy ya fue.

Una noche para extrañar-lo...
Una noche para reflexionar y decir que tuve 5 días y 5 noches maravillosos.
Aguas cristalinas, altas temperaturas, desierto, montaña...
Melón, patilla y cambur...
Agua, no hay agua... ¡Volvió el agua!.. bah... ya se fue el agua.
Se va la luz... se ven las estrellas. Una, dos, tres estrellas fugaces. Hace calor y se perturba el sueño. Vuelve la luz y la cama de nuevo nos llama.
Risas, juegos, placer... Fotos, atardeceres e insectos.
Volvamos a hacerlo, vayamos una vez más y repitamos el momento. Ya me voy a dormir y no quiero, quiero estar de nuevo allá, no tener cobertura... quiero volver al agua cristalina de los cayos, quiero reirme con mi risa que, según alguien, da miedo.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Nostalgia.
Hubo días más felices. Hubo días superficialmente mejores.
Hubo el pelo perfecto en la ciudad perfecta. Hubo el peso ideal y la ropa entallada. Existió la autoestima fortalecida y no debilitada.
Hubo mucho pero ahora hay más, vivir del recuerdo no vale de absolutamente nada, pero media hora de nostalgia al año no cae mal.
Hubo excelentes calificaciones y amistades universitarias. Se me abrieron las puertas del mundo y me enamoré de él.
Hubo un curso de fotografía. Hubo el blanco y negro mecánico, ahora hay el color en digital.
Hube habido.
Estuvo la vista defectuosa. Hubo 0.25 de un lado y 0.50 del otro. Hay 20/20 ahora.
Hubo llanto y decepción... Hubo 2006.
Hubo el pelo perfecto en la ciudad perfecta. Hubo el peso ideal y la ropa entallada. Existió la autoestima fortalecida y no debilitada.
Hubo mucho pero ahora hay más, vivir del recuerdo no vale de absolutamente nada, pero media hora de nostalgia al año no cae mal.
Hubo excelentes calificaciones y amistades universitarias. Se me abrieron las puertas del mundo y me enamoré de él.
Hubo un curso de fotografía. Hubo el blanco y negro mecánico, ahora hay el color en digital.
Hube habido.
Estuvo la vista defectuosa. Hubo 0.25 de un lado y 0.50 del otro. Hay 20/20 ahora.
Hubo llanto y decepción... Hubo 2006.

(Esta fue la fotografía que me hizo entrar en esta media hora de nostalgia, tomada en mi viaje a BCN en 2006, mi primer viaje)
lunes, 2 de agosto de 2010
Desorden atomatado.
Mi cuarto es un desorden. No quiero arreglarlo.
Contemplo el desastre mientras me tomo un jugo de tomate preparado con sal, limón, pimienta y un poco de picante.
No me gusta lo no-ordenado. Pica el picante atomatado.
Contemplo el desastre mientras me tomo un jugo de tomate preparado con sal, limón, pimienta y un poco de picante.
No me gusta lo no-ordenado. Pica el picante atomatado.
domingo, 1 de agosto de 2010
Karma
Do you believe in Karma?
Well... I do!
"Karma karma karma karma karma chameleon,
you come and go, you come and go.
Loving would be easy if your colors were like my dreams,
red gold and green, red gold and green.
Every day is like survival,
you're my lover, not my rival."
Well... I do!
"Karma karma karma karma karma chameleon,
you come and go, you come and go.
Loving would be easy if your colors were like my dreams,
red gold and green, red gold and green.
Every day is like survival,
you're my lover, not my rival."
viernes, 23 de julio de 2010
Tun tun...
Mi corazón se ha perdido.
Era negro y brillaba.
Era grande y pesado.
Lo llevaba orgullosamente colgado en mi pecho.
Tenía un corazón y ya no lo tengo,
¿Quién se lo ha llevado? ¿Por qué lo he perdido?
Aprendí a quitármelo en las noches antes de dormir y a no llevarlo a todas partes.
Mi corazón grande y macizo era independiente de mi. Y yo.. ¡y yo que lo he perdido!
Alguien más lo tendrá ahora.
Seguramente lo encontró y lo tomó entre sus manos y no entiende de dónde se ha desprendido.
Es mi corazón, es mío.
Dámelo. No sabrás llevarlo en el momento indicado.
No es tuyo, ya te dije, es mío.
Era negro y brillaba.
Era grande y pesado.
Lo llevaba orgullosamente colgado en mi pecho.
Tenía un corazón y ya no lo tengo,
¿Quién se lo ha llevado? ¿Por qué lo he perdido?
Aprendí a quitármelo en las noches antes de dormir y a no llevarlo a todas partes.
Mi corazón grande y macizo era independiente de mi. Y yo.. ¡y yo que lo he perdido!
Alguien más lo tendrá ahora.
Seguramente lo encontró y lo tomó entre sus manos y no entiende de dónde se ha desprendido.
Es mi corazón, es mío.
Dámelo. No sabrás llevarlo en el momento indicado.
No es tuyo, ya te dije, es mío.
lunes, 19 de julio de 2010
No me quiero. Hoy no.
Todos los días suelo quererme.
Hoy no me quiero.
No me quiero porque:
Hoy no me quiero.
No me quiero porque:
- Lo único útil que he hecho con mi día fue hacer ejercicios a las 9 de la mañana.
- Tomé una siesta de dos horas.
- Estoy permitiendo que palabras estúpidas y malintencionadas afecten mi percepción sobre mí misma (sólo hoy).
- No siento ganas de hacer absolutamente nada y me siento culpable al respecto. El sentimiento de culpa es quizá uno de los peores que pueda existir en el interior de un ser humano.
- Tardé mucho en deshacer el bolso de playa del fin de semana. Hoy la toalla mojada olía muy mal. Qué tipo de desgano es ese? Debí sacarlo todo al llegar ayer.
- Quise ser el personaje de una "selfish bitch" de una película. Quise no afectarme por involucrarme emocionalmente con alguien, quise ser bella y volver a tener mi flequillo como lo tiene ella, a pesar de que desde hace meses me harté y estoy dejándolo que crezca. Quise que alguien me quisiera como el bobo de la película la quería a ella. Quise que ese bobo amara mi risa, mis dientes, mi corte de pelo y mi manera de vestirme.
- Pensé que si hacía un video de 'mi vida en un día', demostraría que mi vida es aburrida y a nadie le interesaría ver el resultado. Despertar, caminar 45 minutos con flojera, volver a casa, comer un plato de melón, bañarme, quedarme un rato en bata de baño porque me daba fastidio vestirme, vestirme, dormir 2 horas de siesta, despertar, ir a la universidad a conversar con una amiga y comerme un helado, quedarme esperando por la cola de otra amiga hasta casa... que nunca apareció sino hasta que ya había caminado por las calles ya oscuras de Caracas, llegar a casa, escribir este post en el blog y ahora ver una película: Drácula, de Fancis F Coppola.
miércoles, 14 de julio de 2010
Los girasoles.
A Sebastián, un niño de pueblo, específicamente de un pueblo llamado Santa Lucía, no le gustaba comer, sólo comía semillas, porque le parecía que si su loro, Sombrero, podía sólo comer eso, él también.
Sebastián corría por el sembradío de lechugas y zanahorias imaginando que un espantapájaros gigante lo perseguía. Corría y corría mientras miraba hacia atrás, se reía porque sabía que estaba escapando airoso del hombre hecho de palos y paja. Como era un niño solitario aprendió a divertirse con la naturaleza y los animales, Sombrero llegó a ser su mejor amigo, creía que conversaba horas con él, mientras que el loro sólo repetía lo que había aprendido a lo largo de sus 15 años: "Hooooolaaaa", " ¡'Chacho, marico!", "Aaaay vaaale", "No sé, no sé".
El niño empezaba saludando:
-Hola Sombrero!
-Hooooolaaaaa
-¿Sabes dónde está mamá Celia?
-No sé, no sé.
Sebastián pone cara de tristeza y mete la cabeza entre los hombros.
-¡'Chacho marico!
-No me digas así Sombrero, que no me gusta, es ofensivo.
-¡Aaaaay vaaale!
Y así iban, parecía como si el niño siempre supiera qué decir para que Sombrero utilizara las mismas frases, independientemente del orden. Pasaban horas conversando, muchas veces Sebastián se lo subía al hombro para que lo acompañara en sus citas con la imaginación en los campos sembrados.
Un día estaba sentado en el porche de su casa compartiendo semillas de girasol con el loro, una el niño, una el loro... ¡comieron una bolsa entera!
En la noche mientras Sebastián dormía empezó a sentir que algo se movía en su estómago, y así lo sintió durante varias noches, pero nunca se imaginó qué sería. Su abdomen se veía cada vez más protuberante y algo empezó a incomodarle en la boca del estómago con el tiempo. Sentía cosquillas cada vez que se hacía consciente de su respiración, le divertía pero a la vez la asustaba. Unas semanas más tarde sentía que algo envolvía su corazón, su pecho se veía más ancho y lo invadía una sensación que describía como "Creo que se me está llenando de luz el cuerpo". Un día hablando con mamá Celia afuera de la casa y con Sombrero en el hombro sintió que esa luz quería salir de él, sentía cómo le hacía cosquillas en la campanita, como él le llamaba, pero no terminó de salir. Así que tras jugar un rato entre las lechugas, se fue a dormir.
Al despertar se sintió extraño, algo delgado y alto, se paró y fue a la cocina a saludar a mamá y se sorprendió al ver que ella soltó la taza que tenía en la mano y la partió en el piso mientras se derramaba el café, la escuchó gritar.
-Mamá, ¿Qué te pasa?
-Hijo, ¿eres tú?
-Claro que soy yo, ¿qué pasa?
Y lo llevó al baño. Al verse en el espejo entendió que ya no era él mismo. Era ahora una flor hermosa, que llenaría su casa de olor a flores y la iluminaría con sus pétalos amarillos con los primeros rayos de luz del día reflejándose sobre él.
Los girasoles no son más que niños malcriados que comen sus semillas. Es su táctica reproductiva, seducir a paladares exigentes para tomar cuerpos y hacerse de ellos. Quizá es por eso que no sólo son bellos y huelen bien, sino que parecen tener una sonrisa asomándose entre sus pétalos.
Sebastián corría por el sembradío de lechugas y zanahorias imaginando que un espantapájaros gigante lo perseguía. Corría y corría mientras miraba hacia atrás, se reía porque sabía que estaba escapando airoso del hombre hecho de palos y paja. Como era un niño solitario aprendió a divertirse con la naturaleza y los animales, Sombrero llegó a ser su mejor amigo, creía que conversaba horas con él, mientras que el loro sólo repetía lo que había aprendido a lo largo de sus 15 años: "Hooooolaaaa", " ¡'Chacho, marico!", "Aaaay vaaale", "No sé, no sé".
El niño empezaba saludando:
-Hola Sombrero!
-Hooooolaaaaa
-¿Sabes dónde está mamá Celia?
-No sé, no sé.
Sebastián pone cara de tristeza y mete la cabeza entre los hombros.
-¡'Chacho marico!
-No me digas así Sombrero, que no me gusta, es ofensivo.
-¡Aaaaay vaaale!
Y así iban, parecía como si el niño siempre supiera qué decir para que Sombrero utilizara las mismas frases, independientemente del orden. Pasaban horas conversando, muchas veces Sebastián se lo subía al hombro para que lo acompañara en sus citas con la imaginación en los campos sembrados.
Un día estaba sentado en el porche de su casa compartiendo semillas de girasol con el loro, una el niño, una el loro... ¡comieron una bolsa entera!
En la noche mientras Sebastián dormía empezó a sentir que algo se movía en su estómago, y así lo sintió durante varias noches, pero nunca se imaginó qué sería. Su abdomen se veía cada vez más protuberante y algo empezó a incomodarle en la boca del estómago con el tiempo. Sentía cosquillas cada vez que se hacía consciente de su respiración, le divertía pero a la vez la asustaba. Unas semanas más tarde sentía que algo envolvía su corazón, su pecho se veía más ancho y lo invadía una sensación que describía como "Creo que se me está llenando de luz el cuerpo". Un día hablando con mamá Celia afuera de la casa y con Sombrero en el hombro sintió que esa luz quería salir de él, sentía cómo le hacía cosquillas en la campanita, como él le llamaba, pero no terminó de salir. Así que tras jugar un rato entre las lechugas, se fue a dormir.
Al despertar se sintió extraño, algo delgado y alto, se paró y fue a la cocina a saludar a mamá y se sorprendió al ver que ella soltó la taza que tenía en la mano y la partió en el piso mientras se derramaba el café, la escuchó gritar.
-Mamá, ¿Qué te pasa?
-Hijo, ¿eres tú?
-Claro que soy yo, ¿qué pasa?
Y lo llevó al baño. Al verse en el espejo entendió que ya no era él mismo. Era ahora una flor hermosa, que llenaría su casa de olor a flores y la iluminaría con sus pétalos amarillos con los primeros rayos de luz del día reflejándose sobre él.
Los girasoles no son más que niños malcriados que comen sus semillas. Es su táctica reproductiva, seducir a paladares exigentes para tomar cuerpos y hacerse de ellos. Quizá es por eso que no sólo son bellos y huelen bien, sino que parecen tener una sonrisa asomándose entre sus pétalos.
Moi, je serais la plus belle de toutes... et toi, tu m'apporterais des fleurs!
Mi casa llena de flores. Qué linda se ve, qué rico huele. Blanco, naranja y amarillo.
Cumple años Maca y en su hunor se perfumó la sala, en su honor recibimos una amada visita.
La casa... la casa huele a flores.
Cumple años Maca y en su hunor se perfumó la sala, en su honor recibimos una amada visita.
La casa... la casa huele a flores.
martes, 13 de julio de 2010
Ups..!
No es bueno eso, no es bueno exponerse. Es por eso que no reconozco que paso un porcentaje considerable del tiempo pensando en ___. Esa es la razón por la cual no quiero decir que sonrío sola recordándo__. Hay un motivo por el que simplemente no me quiero exponer y es porque, ya se ha dicho, no es bueno estar en desventaja. Y no sé por qué jugamos a estar en ventaja, pero lo hacemos... y aquí, con esto, he caído un punto. No debería tener nada de malo sentir, pero lo tiene, y me jode un poco, porque suelo escribir cosas casi poéticas cuando me dejo sentir. Me lo prohíbo y no lo hago.. y se me salen cosas como éstas, se me salen cartitas rosadas, se me salen las sonrisas y las miradas profundas. Se me salió un pedacito de sinceridad y aquí está... al sol como un trapo mojado. Punto.
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