miércoles, 15 de diciembre de 2010
Medidor de la locura
He determinado que los medidores de la locura en mi dialecto están estrechamente relacionados con juguetes tradicionales del país: "Ese Luis está loco e' perinola!" ... "Ella es así, déjala, ¡está más loca que una metra!"
domingo, 28 de noviembre de 2010
Sobre Blue Label
Y cerré el libro y me quedé con una sensación rara en el pecho. La identifiqué. Es lo que me pasa cada vez que quedo complacida tras haber leído una novela. Desde hacía mucho no me pasaba, han transcurrido meses y meses y los libros han ido quedando a la mitad, o simplemente los leo por el compromiso de terminar lo que empecé. Con éste, con Blue Label, contaba las horas para poder volver a leer.
La historia se convirtió en la historia de unos panas que sentía que conocía. Hay un poquito de Luis Tévez en cada hombre con el que he compartido, hay un poco de la despreocupación de Eugenia por la información de actualidad, musical o cultural en varias de mis amigas, hay algo de ella en mi carácter raro y atravesado.
Me reí un montón... es que el autor me habló en mi dialecto, dijo coños y no jodas sinceros, habló de pequeñeces de mi cultura, me hizo reencontrarme con lo de pinga que es ser venezolano. También fue empático con mi sentir indiferente hacia mi país, que se ha vuelto así porque ya salir odiando la calle, la gente, el transporte público, el gobierno... se convirtió en mi día a día, así que mejor hacerme la indiferente.
No sólo me reí y entendí los chistes criollos, me sentí triste, lloré por la desgracia que acompañó la vida de tantos en esas páginas. Sentí lástima por el papá de Eugenia, reconocí historias cercanas, familiares...
Me pareció muy bien lograda, me atrapó de principio a fin la historia, me sentí identificada, me hizo darle imagen a cada línea. Dejó en mi a unos cuantos conocidos nuevos: a Eugenia, a Luis, a Vadier y a Nairobi... y a algunos más, pero estos tienen cara y voz para mí.
Me quedé sabiendo que en Venezuela hay más que las balurdeces de Román Chalbaud, que la música inocua y el cine mal dirigido. Ecribir groserías en una obra literaria no es sinónimo de escribir mamarrachadas, es afrontar la realidad lingüística de una cultura... pero hay que saber hacerlo.
En fin... recomiendo abiertamente Blue Label / Etiqueta Azul de Eduardo Sánchez Rugeles, Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri.
¡Salud!
La historia se convirtió en la historia de unos panas que sentía que conocía. Hay un poquito de Luis Tévez en cada hombre con el que he compartido, hay un poco de la despreocupación de Eugenia por la información de actualidad, musical o cultural en varias de mis amigas, hay algo de ella en mi carácter raro y atravesado.
Me reí un montón... es que el autor me habló en mi dialecto, dijo coños y no jodas sinceros, habló de pequeñeces de mi cultura, me hizo reencontrarme con lo de pinga que es ser venezolano. También fue empático con mi sentir indiferente hacia mi país, que se ha vuelto así porque ya salir odiando la calle, la gente, el transporte público, el gobierno... se convirtió en mi día a día, así que mejor hacerme la indiferente.
No sólo me reí y entendí los chistes criollos, me sentí triste, lloré por la desgracia que acompañó la vida de tantos en esas páginas. Sentí lástima por el papá de Eugenia, reconocí historias cercanas, familiares...
Me pareció muy bien lograda, me atrapó de principio a fin la historia, me sentí identificada, me hizo darle imagen a cada línea. Dejó en mi a unos cuantos conocidos nuevos: a Eugenia, a Luis, a Vadier y a Nairobi... y a algunos más, pero estos tienen cara y voz para mí.
Me quedé sabiendo que en Venezuela hay más que las balurdeces de Román Chalbaud, que la música inocua y el cine mal dirigido. Ecribir groserías en una obra literaria no es sinónimo de escribir mamarrachadas, es afrontar la realidad lingüística de una cultura... pero hay que saber hacerlo.
En fin... recomiendo abiertamente Blue Label / Etiqueta Azul de Eduardo Sánchez Rugeles, Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri.
¡Salud!
lunes, 8 de noviembre de 2010
Abastos Bicentenario: Rumbo al fracaso del socialismo... a paso de vencedores.
Un día de trabajo normal. Tuve que ir al CCCT a hacer unos depósitos y a hacer unas compras de algunos artículos que hacían falta para el estudio. Pensé que el lugar ideal para comprarlos sería el súper mercado, para no estar dando vueltas de tienda especializada en tienda especializada.
Y llegué a un "Abastos Bicentenario", ese súper que luce igual, está en el mismo lugar, vende lo mismo... pero funciona distinto a CADA - o al híper mercado ÉXITO -. Pero pasa que no es que sean iguales a éstos, es que los reemplazaron, algo así como un usurpamiento de identidad. Así sí es fácil construir socialismo, utilizando lo que ya otros han armado, trabajado y cultivado. Y no digo que estas dos cadenas - CADA y ÉXITO hayan sido mis súper mercados de preferencia a la hora de comprar, no. Pero al menos antes no había tenido una experiencia como la que estoy por relatar.
Tras encontrar todo lo que necesitaba (a pesar de que, como la mayoría de los establecimientos de este tipo, estaban muchos estantes vacíos) pagué y pedí en la caja que la factura se hiciera jurídica, pero me indicaron, señalando con el dedo y con un poco de mala gana, que debía pedirla "allá", en el puesto de Atención al usuari@ - ya no somos todos usuarios, somos usuarios y usiarias, y supongo que por economía de espacio en el cartel, cosa que me extraña porque no suelen escatimar en tinta, papel, espacio web, para hablar de los niños, niñas, médicos, médicas, las estudiantes y los estudiantes (que seguro en uno que otro sitio también se usa estudiantes y estudiantas, así como cadetes y cadetas), pusieron el arroba (@) -.
Supuse que sería algo así como cuando te dicen que debes ir a conformar el cheuqe en atención al cliente - o a el cliente y la clienta -. Entonces me dieron mi ticket en caja y fui para "allá". Había tres muchachas, una se veía ocupada, otra no tanto y la otra estaba leyendo en una revista un artículo sobre sexo.... y la verdad no necesité que se activara mi curiosidad, ella misma se encargó de señalar en un altísimo tono de voz "¡Ay, a mi me gusta esta!", enseñando una ilustración de una pareja consumando el acto sexual de pie... realmente el hombre de pie y la mujer trepada sobre él abrazándolo con sus piernas. Luego la otra no tan ocupada señala otra ilustración para hacerle saber que ESA era la que a ella más le gustaba.
Y pregunto "...Para hacer una factura jurídica?" y la de la revista me señala a a la ocupada y me dice "Con ella, mami". La veo a ELLA y, honestamente, la vi muy ocupada, parecía estar transcribiendo a mano TODA la lista de productos existentes en el establecimiento. Después de esperar un par de minutos le pregunto "¿Es contigo? ... Para lo de la factura" ... "Sí, pero te tienes que esperá que termine aquí" y veo en su mano un ticket de unos 60 cm de largo.
Ella, además de encargarse de lo que la vi haciendo, recibía las bolsas y bultos de los clientes que entraban y les daba un número, atendía llamadas telefónicas, hablaba por el altavoz del súper mercado y salía cuando algún compañero le gritaba que fuera un momento... y todo esto con la calma necesaria como para sacarme de quicio. Cuando me doy cuenta, lo que estaba haciendo era precisamente eso, lo obvio, haciendo una factura jurídica para otra persona, a mano, sí, ¿Cómo pude pensar que estaba haciendo otra cosa?
Al regreso de una de sus ausencias le digo "oye, y no habrá otra persona que pueda ayudarme con esto?" ... "Te dije que te tienes que esperá". Y bueno, yo salí de mi trabajo a hacer diligencias, no a perder 2 horas de mi jornada laboral. Ya al rato trato de ser empática y le digo que me parece muy raro que ella tenga que hacer eso a mano, si por ejemplo donde yo trabajo, el Seniat no permitió que abrieran hasta no tener la máquina de facturación fiscal.
"Y dónde trabajas tú?" ... "En un estudio de Pilates". Al parecer, según ella, se debe a que son dos tipos de mercados distintos. Supongo entonces que Excelsior Gamma, Central Madeirense, Unicasa y El Patio... también lo son. Un tipo de mercado distinto, porque hacen las facturas en la caja registradora.
Me quedo callada por un rato sólo viéndola trabajar y en esas levanta la mirada, me ve a los ojos y me repite "Te tienes que esperá". De nuevo empática - creía yo - comenté que sabía que no era su culpa que la pusieran a ella sola a hacer eso, que además es casi inhumano tener que transcribir tanto a mano todos los días. Pero mi empatía no le llegó ni a las orejas, porque después de escucharme decir que me parecía muy extraño ese sistema, que yo en mi vida había visto que este tipo de facturación tuviera que hacerse así, a menos que se hubiera ido la luz o caído el sistema, como pasa mucho en este país, au respuesta fue "¿Cómo que en tu vida? Si antes todo era así". Entonces bueno, ahí comprendí que tenía la batalla perdida desde que empecé... y más aún cuando la mujer a quien le estaban transcribiendo el ticket kilométrico dijo "No importa, házselo a ella, que está como estresá".
Al final, la diligencia terminó tardando el triple de lo que esperaba... y yo quedé preguntándome qué es lo que está pasando, por qué la gente perdió el concepto de atención al cliente, por qué los demás se conforman con recibir malos tratos, y además defienden a los que los ejecutan, porque supongo que serán iguales en su día a día con el resto del mundo. Es que se ha difundido de tal manera el discurso violento y cizañero que ya el venezolano es otro, la concepción de un venezolano, para mi, no se parece a lo que yo represento. No entiendo cuál es la idea de un socialismo en el que el concepto fundamental parece ser llenarse la boca de mala educación y reducir los índices de calidad. No comprendo de qué progreso habla Hugo Chávez, si estamos ahora volviendo a escribir facturas a mano, cuando nos encontramos en la época de las tecnologías digitales.
Je ne comprends pas...
Não percebo...
Yo no entiendo, yo ya ni sé.
Y llegué a un "Abastos Bicentenario", ese súper que luce igual, está en el mismo lugar, vende lo mismo... pero funciona distinto a CADA - o al híper mercado ÉXITO -. Pero pasa que no es que sean iguales a éstos, es que los reemplazaron, algo así como un usurpamiento de identidad. Así sí es fácil construir socialismo, utilizando lo que ya otros han armado, trabajado y cultivado. Y no digo que estas dos cadenas - CADA y ÉXITO hayan sido mis súper mercados de preferencia a la hora de comprar, no. Pero al menos antes no había tenido una experiencia como la que estoy por relatar.
Tras encontrar todo lo que necesitaba (a pesar de que, como la mayoría de los establecimientos de este tipo, estaban muchos estantes vacíos) pagué y pedí en la caja que la factura se hiciera jurídica, pero me indicaron, señalando con el dedo y con un poco de mala gana, que debía pedirla "allá", en el puesto de Atención al usuari@ - ya no somos todos usuarios, somos usuarios y usiarias, y supongo que por economía de espacio en el cartel, cosa que me extraña porque no suelen escatimar en tinta, papel, espacio web, para hablar de los niños, niñas, médicos, médicas, las estudiantes y los estudiantes (que seguro en uno que otro sitio también se usa estudiantes y estudiantas, así como cadetes y cadetas), pusieron el arroba (@) -.
Supuse que sería algo así como cuando te dicen que debes ir a conformar el cheuqe en atención al cliente - o a el cliente y la clienta -. Entonces me dieron mi ticket en caja y fui para "allá". Había tres muchachas, una se veía ocupada, otra no tanto y la otra estaba leyendo en una revista un artículo sobre sexo.... y la verdad no necesité que se activara mi curiosidad, ella misma se encargó de señalar en un altísimo tono de voz "¡Ay, a mi me gusta esta!", enseñando una ilustración de una pareja consumando el acto sexual de pie... realmente el hombre de pie y la mujer trepada sobre él abrazándolo con sus piernas. Luego la otra no tan ocupada señala otra ilustración para hacerle saber que ESA era la que a ella más le gustaba.
Y pregunto "...Para hacer una factura jurídica?" y la de la revista me señala a a la ocupada y me dice "Con ella, mami". La veo a ELLA y, honestamente, la vi muy ocupada, parecía estar transcribiendo a mano TODA la lista de productos existentes en el establecimiento. Después de esperar un par de minutos le pregunto "¿Es contigo? ... Para lo de la factura" ... "Sí, pero te tienes que esperá que termine aquí" y veo en su mano un ticket de unos 60 cm de largo.
Ella, además de encargarse de lo que la vi haciendo, recibía las bolsas y bultos de los clientes que entraban y les daba un número, atendía llamadas telefónicas, hablaba por el altavoz del súper mercado y salía cuando algún compañero le gritaba que fuera un momento... y todo esto con la calma necesaria como para sacarme de quicio. Cuando me doy cuenta, lo que estaba haciendo era precisamente eso, lo obvio, haciendo una factura jurídica para otra persona, a mano, sí, ¿Cómo pude pensar que estaba haciendo otra cosa?
Al regreso de una de sus ausencias le digo "oye, y no habrá otra persona que pueda ayudarme con esto?" ... "Te dije que te tienes que esperá". Y bueno, yo salí de mi trabajo a hacer diligencias, no a perder 2 horas de mi jornada laboral. Ya al rato trato de ser empática y le digo que me parece muy raro que ella tenga que hacer eso a mano, si por ejemplo donde yo trabajo, el Seniat no permitió que abrieran hasta no tener la máquina de facturación fiscal.
"Y dónde trabajas tú?" ... "En un estudio de Pilates". Al parecer, según ella, se debe a que son dos tipos de mercados distintos. Supongo entonces que Excelsior Gamma, Central Madeirense, Unicasa y El Patio... también lo son. Un tipo de mercado distinto, porque hacen las facturas en la caja registradora.
Me quedo callada por un rato sólo viéndola trabajar y en esas levanta la mirada, me ve a los ojos y me repite "Te tienes que esperá". De nuevo empática - creía yo - comenté que sabía que no era su culpa que la pusieran a ella sola a hacer eso, que además es casi inhumano tener que transcribir tanto a mano todos los días. Pero mi empatía no le llegó ni a las orejas, porque después de escucharme decir que me parecía muy extraño ese sistema, que yo en mi vida había visto que este tipo de facturación tuviera que hacerse así, a menos que se hubiera ido la luz o caído el sistema, como pasa mucho en este país, au respuesta fue "¿Cómo que en tu vida? Si antes todo era así". Entonces bueno, ahí comprendí que tenía la batalla perdida desde que empecé... y más aún cuando la mujer a quien le estaban transcribiendo el ticket kilométrico dijo "No importa, házselo a ella, que está como estresá".
Al final, la diligencia terminó tardando el triple de lo que esperaba... y yo quedé preguntándome qué es lo que está pasando, por qué la gente perdió el concepto de atención al cliente, por qué los demás se conforman con recibir malos tratos, y además defienden a los que los ejecutan, porque supongo que serán iguales en su día a día con el resto del mundo. Es que se ha difundido de tal manera el discurso violento y cizañero que ya el venezolano es otro, la concepción de un venezolano, para mi, no se parece a lo que yo represento. No entiendo cuál es la idea de un socialismo en el que el concepto fundamental parece ser llenarse la boca de mala educación y reducir los índices de calidad. No comprendo de qué progreso habla Hugo Chávez, si estamos ahora volviendo a escribir facturas a mano, cuando nos encontramos en la época de las tecnologías digitales.
Je ne comprends pas...
Não percebo...
Yo no entiendo, yo ya ni sé.
sábado, 23 de octubre de 2010
Hoy es así.
Creo que es normal. Sentirse feliz todo el tiempo quizá no es un estado fácil de mantener, aunque me gustaría saber hacerlo.
Hay días, hay noches, hay nubes grises, hay vinos que simplemente conducen a las lágrimas y a la ansiedad.
Hay amistades que se van y seres cercanos tan cercanos que es casi imposible poder estar bien cuando ellos están mal.
Sería bueno poder sonreír todo el tiempo, seguir bailando sin pensar en más nada, pero es que simplemente hay días que no están dados para eso.
La alegría llegará de nuevo, quizás esta noche, quizás mañana, pero llegará y yo habré aprendido un poquito más. Mientras tanto, me entregaré a la cama de sábanas blancas por un rato más hasta que se vacíe el lago de sentimientos revueltos y que tras la lluvia, vuelva a llenarse de estabilidad, alegría e inspiración positiva.
Hay días, hay noches, hay nubes grises, hay vinos que simplemente conducen a las lágrimas y a la ansiedad.
Hay amistades que se van y seres cercanos tan cercanos que es casi imposible poder estar bien cuando ellos están mal.
Sería bueno poder sonreír todo el tiempo, seguir bailando sin pensar en más nada, pero es que simplemente hay días que no están dados para eso.
La alegría llegará de nuevo, quizás esta noche, quizás mañana, pero llegará y yo habré aprendido un poquito más. Mientras tanto, me entregaré a la cama de sábanas blancas por un rato más hasta que se vacíe el lago de sentimientos revueltos y que tras la lluvia, vuelva a llenarse de estabilidad, alegría e inspiración positiva.
martes, 19 de octubre de 2010
Sospechosos habituales.
Me aburre la gente común. Si existe tanta música en el mundo, ¿Por qué escuchar siempre lo mismo? La gente común sólo sabe de reggaetón, pachanga y balada pop, y es la música que siempre acompaña sus fiestas, reuniones, bautizos, comidas con los abuelos y fiestas infantiles.
Hay tantas tendencias en la moda... ¿Por qué usar todos lo mismo? Atrévanse a ver qué les queda bien y a darle a su vestuario un toque de humor, color y movimiento.
Hay más que hacer que beber alcohol todos los fines de semana e irse a bailar a la discoteca que esté de moda. Hay teatro, cine, salidas de la ciudad, descanso. Hay más que centros comerciales, y aunque esta ciudad, Caracas, ofrezca poco, si se pierde el miedo a lo convencional, pueden hacerse cosas interesantes.
Habrá quien diga que soy una 'intensa' por el hecho de querer escapar de lo común, y aunque para mí ese no es la definición de 'intensidad', si consideran que esa es mi etiqueta, pues será mi etiqueta (para ellos). De igual manera, esos que me denominan así son seres queridos, seres no comunes que no me aburren.
Oh... la gente común, ¡qué aburrida la gente común!
Hay tantas tendencias en la moda... ¿Por qué usar todos lo mismo? Atrévanse a ver qué les queda bien y a darle a su vestuario un toque de humor, color y movimiento.
Hay más que hacer que beber alcohol todos los fines de semana e irse a bailar a la discoteca que esté de moda. Hay teatro, cine, salidas de la ciudad, descanso. Hay más que centros comerciales, y aunque esta ciudad, Caracas, ofrezca poco, si se pierde el miedo a lo convencional, pueden hacerse cosas interesantes.
Habrá quien diga que soy una 'intensa' por el hecho de querer escapar de lo común, y aunque para mí ese no es la definición de 'intensidad', si consideran que esa es mi etiqueta, pues será mi etiqueta (para ellos). De igual manera, esos que me denominan así son seres queridos, seres no comunes que no me aburren.
Oh... la gente común, ¡qué aburrida la gente común!
jueves, 14 de octubre de 2010
Un recuerdo.
Y de repente recordé una anécdota...
Fue hace un poco más de un año en París, estaba con mis compañeros de viaje en el súper mercado donde siempre desayunábamos, almorzábamos y cenábamos (por cuestiones de economía... si no comíamos ahí, nos llevábamos la viandita del día). Estaba terminando mi almuerzo y veo que viene un señor que parecía bastante entrado en la década de los 40, yo diría que ya casi con 50, muy bien vestido, como si hubiera salido de la oficina a comer, al ver que él venía con su comida recién calentada, yo decidí que era momento de ceder mi silla y me dice en un inglés afrancesado algo como -"big legs!" - acompañado de un gesto con sus dos manos como para medir el tamaño de lo que veían sus ojos, y yo en esos días, con 10 kg de más encima, no pude sentir más que un complejo inmenso por mis piernas grandes y gordas... y lo vi con cara de "te odio" y me dice de nuevo con su inglés afrancesado... -"you... you... work out?" - y esta vez el gesto fue como simulando que hacía ejercicios en un Orbitrek; y yo sólo seguía con un signo de interrogación inmenso en mi frente y la últma aclaratoria que supo hacer fue -"you know, because you are beautiful".
Este episodio raro, incómodo, gracioso, frente a mis amigos nos sirvió de frase para la posteridad. Durante el viaje nos hizo reír y aún hoy lo recordamos de vez en cuando. Como muchas otras frases más que podrían tener su historia en algún post más adelante, algunas son :
- "Where is that black-mother-fucking diamond?".
- "Me cago en el Parlamento!".
- "Natural gas, from the earth".
- "The dark side of Peter Pan".
Entre otros...
Fue hace un poco más de un año en París, estaba con mis compañeros de viaje en el súper mercado donde siempre desayunábamos, almorzábamos y cenábamos (por cuestiones de economía... si no comíamos ahí, nos llevábamos la viandita del día). Estaba terminando mi almuerzo y veo que viene un señor que parecía bastante entrado en la década de los 40, yo diría que ya casi con 50, muy bien vestido, como si hubiera salido de la oficina a comer, al ver que él venía con su comida recién calentada, yo decidí que era momento de ceder mi silla y me dice en un inglés afrancesado algo como -"big legs!" - acompañado de un gesto con sus dos manos como para medir el tamaño de lo que veían sus ojos, y yo en esos días, con 10 kg de más encima, no pude sentir más que un complejo inmenso por mis piernas grandes y gordas... y lo vi con cara de "te odio" y me dice de nuevo con su inglés afrancesado... -"you... you... work out?" - y esta vez el gesto fue como simulando que hacía ejercicios en un Orbitrek; y yo sólo seguía con un signo de interrogación inmenso en mi frente y la últma aclaratoria que supo hacer fue -"you know, because you are beautiful".
Este episodio raro, incómodo, gracioso, frente a mis amigos nos sirvió de frase para la posteridad. Durante el viaje nos hizo reír y aún hoy lo recordamos de vez en cuando. Como muchas otras frases más que podrían tener su historia en algún post más adelante, algunas son :
- "Where is that black-mother-fucking diamond?".
- "Me cago en el Parlamento!".
- "Natural gas, from the earth".
- "The dark side of Peter Pan".
Entre otros...
lunes, 4 de octubre de 2010
Mi propio sistema de creencias.
Estas son las cosas en las que creo:
- Creo en algo más allá de lo que pueda ver, algunos lo llaman Dios, yo no le tengo nombre.
- Creo en la utopía de un mundo feliz.
- Creo en la ecología aunque no soy la más "verde" del planeta. Pero creo en la labor de los que cuidan el ambiente. Yo contribuyo con no usar muchas bolsas plásticas, con no arrojar basura por ahí, con no matar animales ni cortar plantas deliberadamente.
- Creo en el amor.
- Creo en el karma.
- Creo en una consciencia después de la muerte.
- Creo en el fin del mundo, así como creo en su inicio, expansión, crisis y decadencia.
- Creo en una vida mejor de la que tengo hoy a las 11:11 de la noche (realmente vi el reloj y esa era la hora al escribir esto).
- Creo que el problema no es el Blackberry, el problema es la cultura venezolana.
- Creo que tengo una vida feliz, equilibrada, plena y en proyección.
- Creo en la cultivación del intelecto y en el aprendizaje continuo a través del tiempo.
- Creo en los vegetarianos.
- Creo en todo aquello que quiera creer porque creo que creer es mejor que no creer.
- Creo en mí misma (la mayoría del tiempo).
Estas son las cosas en las que no creo:
- No creo en la mayoría de las religiones.
- No creo que el dinero pueda comprar la felicidad (a pesar de que ayude un poquito, no es determinante).
- No creo en que pueda hacerme "salva" y ganarme el reino de los cielos por el hecho de ser cristiana.
- No creo en muchísima gente: los políticos (principalmente), las autoridades de la iglesia, la gente en la calle.
- No creo en la dieta de los puntos.
- No creo que las armas hagan ni una mediana pizca de bien en el mundo.
- No creo que pueda ser vegetariana.
- No creo que pueda dejar de creer cosas.
domingo, 3 de octubre de 2010
Una imagen de país.

Esta es la imagen de país que se maneja por estas latitudes:
Si quieres, puedes pararte en medio de la calle y detener el tráfico, y una vez que le dices al que te toca corneta que te pase por encima si está tan apurado en un lenguaje no articulado sino gesticulado, tu copiloto puede bajarse y apuntarlo con una pistola para que deje de ser tan impaciente. Así te sigues tardando todo lo que te de la gana en entrar a donde quieres entrar. Es sencillo, sólo tienes que ser venezolano y complacerte con cuanta injusticia, acto violento y desorden surja a diario.
¿Quién dijo que este no era un país libre?
¡Oh, Venezuela! vengan extranjeros a disfrutar de la alegría del venezolano, vengan a disfrutar de los precios bajos, de la estabilidad política, de la cerveza Polar, de las temperaturas altas que parecen haber subido casualmente duante los últimos 10 años, de las playas pero sólo durante la luz del día. Vengan todos a vivir en el país que prometió hace unos 50 años ser la tierra del progreso y la felicidad, vengan y encuéntrense con la realidad, a ver si les gusta.
Si quieres, puedes pararte en medio de la calle y detener el tráfico, y una vez que le dices al que te toca corneta que te pase por encima si está tan apurado en un lenguaje no articulado sino gesticulado, tu copiloto puede bajarse y apuntarlo con una pistola para que deje de ser tan impaciente. Así te sigues tardando todo lo que te de la gana en entrar a donde quieres entrar. Es sencillo, sólo tienes que ser venezolano y complacerte con cuanta injusticia, acto violento y desorden surja a diario.
¿Quién dijo que este no era un país libre?
¡Oh, Venezuela! vengan extranjeros a disfrutar de la alegría del venezolano, vengan a disfrutar de los precios bajos, de la estabilidad política, de la cerveza Polar, de las temperaturas altas que parecen haber subido casualmente duante los últimos 10 años, de las playas pero sólo durante la luz del día. Vengan todos a vivir en el país que prometió hace unos 50 años ser la tierra del progreso y la felicidad, vengan y encuéntrense con la realidad, a ver si les gusta.
Venezuela, el país de la impotencia, de la desilusión, de los talentos en fuga. Venezuela, el país de las armas y la intolerancia.
domingo, 26 de septiembre de 2010
El proceso electoral.
Y me desperté con ganas de ir a votar!
Salí y en la puerta del edificio, justo al salir le di play a mi iPod, sonó The way you make me feel de Michael Jackson, sí, la cancioncita como que me acompaña bastante. Caminé hasta la reja principal de las residencias y de salida el vigilante me dice "feliz voto!", así que, en vez de un común y silvestre "buenos días" me desearon un feliz voto, cosa que me motivó más a continuar mi caminata.
Para mi grata sorpresa no encontré nada de cola en mi mesa, todo fue rapidísimo, voté y me sentí orgullosa al salir con mi dedo azul.
Siento que hoy ha sido un día muy democrático, no sólo por las elecciones sino por los acontecimientos del día. Me sentí como en una asamblea esta tarde, debatiendo sobre lo ideal del comportamiento entre dos personas que han decidido estar juntas. Me encontré con que las relaciones de dos sí funcionan y que no necesariamente es uno el que tiene el poder. Se reparten funciones, se toman decisiones en conjunto, uno cede, el otro también... en fin, que ojalá pudiera traspolar eso al funcionamiento del país. La negociación, la posibilidad abierta al cambio, el bienestar por encima de todo.
Estoy ahora esperando en una tensa calma los resultados, esperemos por lo mejor.
Salí y en la puerta del edificio, justo al salir le di play a mi iPod, sonó The way you make me feel de Michael Jackson, sí, la cancioncita como que me acompaña bastante. Caminé hasta la reja principal de las residencias y de salida el vigilante me dice "feliz voto!", así que, en vez de un común y silvestre "buenos días" me desearon un feliz voto, cosa que me motivó más a continuar mi caminata.
Para mi grata sorpresa no encontré nada de cola en mi mesa, todo fue rapidísimo, voté y me sentí orgullosa al salir con mi dedo azul.
Siento que hoy ha sido un día muy democrático, no sólo por las elecciones sino por los acontecimientos del día. Me sentí como en una asamblea esta tarde, debatiendo sobre lo ideal del comportamiento entre dos personas que han decidido estar juntas. Me encontré con que las relaciones de dos sí funcionan y que no necesariamente es uno el que tiene el poder. Se reparten funciones, se toman decisiones en conjunto, uno cede, el otro también... en fin, que ojalá pudiera traspolar eso al funcionamiento del país. La negociación, la posibilidad abierta al cambio, el bienestar por encima de todo.
Estoy ahora esperando en una tensa calma los resultados, esperemos por lo mejor.
viernes, 17 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Mírame qué loca estoy.

Siempre una vez al mes pasa lo mismo. Siempre siento que me entra una locura desbocada e incontrolable. Hoy no sabía por qué pero traté de tomar una siesta antes de irme a mi nuevo trabajo y no podía, daba vueltas y vueltas en la cama pensando en los mil y un motivos para sentirme estresada:
"Tengo que hacer el proyecto de tesis", "voy a tener que cambiar de tutor", "no he terminado de hacer el servicio comunitario, sin eso no me puedo graduar", "no quiero ver clases de portugués los sábados, ¿y si me quiero ir a la playa por el fin de semana?"
En esas ya decido levantarme y sentarme a la computadora para adelantar algo del servicio comunitario y cuando lo hago "PUM!" me doy un golpe contra una maleta que tengo en el piso, y sin darme cuenta, estoy con lágrimas en los ojos y con un sentimiento de frustración tan grande que me desplomo de nuevo sobre la cama. "¡¿Qué me pasa?!"
Me siento de nuevo frente a la computadora, empiezo a editar un texto, y ahí mismo me invaden de nuevo las ganas de llorar. Cómo odio ser mujer hoy, ¿por qué tiene que haber tanta inestabilidad emocional dentro de mi en estos momentos?
Ya quiero que pasen estos días pronto para dejar de sentirme así, es un fastidio y es incontrolable.
La vida parece la cosa más complicada, difícil e injusta en estos días.
¡Mírame, mírame qué loca estoy!
lunes, 30 de agosto de 2010
Let's make love.
500 days of summer, la volví a ver. No sé qué pasa con esta película que me gusta tanto pero me deja sintiéndome tan rara al final!
No puede ser que el personaje de la chica sea tan espectacularmente hermoso, raro e insensible a la vez. El chico... es simplemente bello!
Además la fotografía de la película está buenísima, la idea, los chistes, las escenas de amor y los diálogos.
El video a continuación es de una de mis escenas favoritas. Así me siento yo también algunas veces al empezar mi día(guiño guiño):
No puede ser que el personaje de la chica sea tan espectacularmente hermoso, raro e insensible a la vez. El chico... es simplemente bello!
Además la fotografía de la película está buenísima, la idea, los chistes, las escenas de amor y los diálogos.
El video a continuación es de una de mis escenas favoritas. Así me siento yo también algunas veces al empezar mi día(guiño guiño):
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